Había pasado una semana, una larga semana. Hoy iría al zoológico. Iba a poder ver los animales, comprar dulces y correr todo el camino. Me lo prometieron. Pero no cumplieron esa promesa.
"No podemos llevarte" me dijeron, pero no escuche eso. "No queremos llevarte" Eso fue lo que escuche.
¿De qué sirvió portarme bien toda la semana? ¿Para qué hice temprano mi tarea? ¿Que haría con el dinero ahorrado para comprar alimento para los animales? ¿Por qué era todo tan injusto?
Tenía permiso para ver televisión hasta tarde, pero yo no quería eso. No importa lo que me digan mis padres, yo no quiero nada de lo que me den. Quiero ver animales.
Todo seguro era mi culpa, yo no hice algo bien. Me esforcé, y quería ir. Pero no se puede. Nunca se puede. Todo es mi culpa.
¿Qué los disculpe? No hay problema, yo los disculpare. Pero igual estoy triste, dejenme estar triste.
"No te pongas mal" Estoy en todo mi derecho de niño de ponerme mal, dejenme llorar, dejenme gritar y patalear.
"La próxima. Siempre hay una próxima vez, y una próxima de una próxima.
Yo quería ir al zoológico hoy. No quería un eclipse, no esperaba un regalo de Reyes Magos, no quería una armadura como la de los superheroes. Quería salir y ver animales.
No importaba nada más. Nada. Solo ver los animales. Eso quería.








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